Las verdaderas divas son aquellas que llaman la atención sin saberlo, sin provocarlo, sin agresivas promociones pero con excesiva belleza, elegancia, y talento. Como gran diva del cine mexicano se calificó a la mitómana María Félix, como diva de las telenovelas a la después deteriorada Lucía Méndez al desprestigiarse por el escándalo deliberado y a Silvia Pinal con conductas políticas y sociales cuestionables, aunque fue llamada "la última diva del cine mexicano" sin tomar en cuenta a la aun viva Elsa Aguirre con mayor elegancia que Pinal. Aunque parece contradictorio, el ambiente artístico, del espectáculo y del entretenimiento, no es propicio para el surgimiento de divas, y cuando aparecen, no son captadas por los multiojos ignaros. Sin embargo este siglo conserva a tres grandes divas en la esfera del arte, ellas son: Sasha Sokol una cantante fina que comenzó su carrera en la música comercial con el Grupo Timbiriche, la otra diva es Ximena Navarrete con una gran trayectoria en el modelaje que culminó con el título de MISS UNIVERSO, lo que no consiguió Marisol González pese a su parecido con la reina universal. Y la otra superlativa de divinidad es Sara Cavazos, la diva del teatro de nueva generación, que no nace como una pose o una actitud premeditada como la
que se construía para el cine
mexicano o para la conquista televisiva,
sino como parte de una elegancia natural que surge de su propia belleza,
preparación y sobre todo de su simpatía y talento. Más
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